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Santa María, nuestra madre.

Quienes tratamos de vivir de mejor manera, nuestro compromiso cristiano, no podemos dejar de considerar a Santa María, como modelo de vida, toda vez que nos enseña desde su fidelidad e inocencia a vivir en profundidad el amor de Dios.

A este propósito, diciembre es un mes que nos da la oportunidad de contemplar muy de cerca, la bondad, humildad, sencillez y transparencia que brotan de manera singular del corazón puro de María Santísima.

Así tenemos que la fiesta de la Inmaculada Concepción de María, nos muestra ya próxima la navidad y sobre todo a través del nacimiento Inmaculado de María se nos anuncia lo que será el nacimiento virginal de Jesús.

La advocación de Nuestra Señora de Loreto, nos lleva a contemplar la casa de Nazaret, la casa de la Sagrada Familia, como un lugar importante para nuestra realización y es que Dios quiere que los hijos de la familia humana, al venir al mundo nazcan, vivan y se formen en un hogar como el de Nazaret.

La devoción a la Virgen de Guadalupe, nos muestra el gran signo de la cercanía de Cristo, que a través de María invita a los hombres a entrar en comunión con Él, no cabe duda entonces, que María es la voz que invita a los hombres a la comunión entre ellos.

¿Cómo no recurrir a Santa María?, si ella constituye el mejor vínculo entre Dios y los hombres, ¿cómo dejar de amarla?, si es nuestra madre; cada día de nuestra vida debemos de dedicarlo a contemplar la persona de María, procurando que nuestra devoción sea sincera, de tal forma que nos brindemos la oportunidad de aprender a amar a nuestro Dios a partir de la singular escuela de vida que nos ofrece nuestra madre Santa María.

Es así que sintiendo ya que la navidad toca a la puerta de nuestros corazones, digámosle a la siempre pura, y bonita Santa María:

Préstame Madre tus ojos, para con ellos poder mirar, porque si con ellos miro, nunca volveré a pecar.

Préstame Madre tus labios, para con ellos rezar, porque si con ellos rezo, Jesús me podrá escuchar.
Préstame Madre tu lengua, para poder comulgar,
pues es tu lengua patena de amor y santidad.
Préstame Madre tus brazos, para poder trabajar, que así rendirá el trabajo una y mil veces más.
Préstame Madre tu manto, para cubrir mi maldad, pues cubierta con tu manto al Cielo he de llegar.
Préstame Madre a tu Hijo, para poder yo amar.
Si tu me das a Jesús, qué más puedo yo desear
y ésta será mi dicha por toda la eternidad.
Amén.

Posteado por Marco Alberca 9:40 p. m. 2 comentarios Vínculos a esta publicación  



Dios al encuentro del hombre.

Con el tiempo de adviento, se ha iniciado un nuevo año dentro de la vida de la Iglesia, durante cuatro semanas nos prepararemos para vivir a plenitud el misterio más sublime de nuestra existencia, “la natividad del Hijo de Dios”.

Dios Padre en su infinita misericordia sale una y otra vez, al encuentro del hombre para mostrarle que como criatura creada ocupa un lugar preferencial dentro del plan de Dios.

Y es así que aún a pesar de que el hombre es quien se aparta del amor de Dios, es Dios mismo quien busca desarrollar todo un plan de salvación que devuelva al hombre la gracia perdida por el pecado.

A lo largo de la Historia de la humanidad, Dios sale al encuentro del hombre para mostrarle que de todas las criaturas creadas él es quien está llamado a vivir día a día en su presencia.

Es por eso que llegada la plenitud de los tiempos, nos da a su propio Hijo, mostrándonos que nos ama incondicionalmente y que aún a pesar de no merecerlo, es Él quien siempre sale al encuentro del hombre, de igual forma que el Padre del Hijo Prodigo, siempre seguro de que su Amor de Padre finalmente terminará por hacernos tomar conciencia de que sólo junto a El encontraremos la verdadera felicidad que buscamos.

Que distinto sería todo para nosotros, si finalmente llegásemos a comprender la profundidad con que Dios nos ama, que distinto sería todo si por un instante nos diésemos la oportunidad de detener este nuestro peregrinar por la vida, tan agitado, rutinario, monótono y egoísta que lejos de unirnos a nuestro Dios, lo único que hace es distanciarnos cada vez más, todo sería tan distinto, si tan sólo nos diésemos un espacio lo suficientemente claro, que nos permita volver a lo esencial, es decir volver a tener un dialogo intimo con aquel que finalmente muy dentro de cada uno, sabemos nos ama.

De allí que dentro de poco, de muy poco, el que viene llegará. Espera, porque ha de llegar sin retrasarse… (Heb. 10, 37) y con Él llega la paz y la alegría; y es que con Jesús encontramos el sentido de nuestra vida, puesto que a Dios gracias, es Él quien finalmente siempre sale al encuentro del hombre.

Posteado por Marco Alberca 10:51 p. m. 0 comentarios Vínculos a esta publicación  



VIVIR EL ADVIENTO

Iniciamos la segunda semana del adviento, y con ella se va haciendo cada vez más próxima la navidad, lo cuestionante de todo esto es saber si verdaderamente, este tiempo que es de conversión y de reflexión, lo estamos viviendo con la intensidad, transparencia y sinceridad con que debemos vivir nuestra cercanía al Padre.

El Adviento, es uno de los tiempos más significativos del año litúrgico, nos da la posibilidad de ordenar nuestra vida de cara a Dios, de eso se trata, de ordenar nuestro vivir, y es que no podemos hablar de un sincero amor a Dios si no somos capaces de manifestarlo a través de nuestros actos de cada día.

El Adviento nos invita a revisar nuestra vida, y si en esa revisión encontramos pequeños o grandes obstáculos que nos impiden vivir a plenitud nuestro compromiso cristiano, debemos aprovechar entonces para poner los medios a nuestro alcance de tal forma que podamos superarlos.

Cada uno de nosotros debemos sabernos necesitados de Dios, no podemos caminar por la vida, solos, necesitamos a Dios, nadie puede caminar sin la ayuda especial de Dios. Es la rutina de cada día, la pereza y hasta la vehemencia con que vivimos nuestra vida la que finalmente nos lleva a la tibieza, el desanimo y finalmente a dejarlo todo.

Está es sin lugar a dudas la parte más triste de nuestro vivir, me refiero al hecho de no saber valorar el amor de Dios, a tal punto que terminamos envueltos en el pecado, y es entonces que nos quedamos solos con nuestro falta, pero ¡ay del que está solo, que cuando cae no tiene quien le levante!... no dejemos que el mal nos aleje del amor de Dios.

Esforcémonos por hacer de este adviento un tiempo que nos ayude a cambiar de actitud, un tiempo que nos permita reconciliarnos con nuestro prójimo y sobre todo un tiempo que nos ayude a encontrarnos con nuestro Dios, en el silencio de la oración, y que de este encuentro personal e intimo, podamos nacer junto a Jesús a una nueva vida.

Posteado por Marco Alberca 8:09 p. m. 0 comentarios Vínculos a esta publicación  



¡Señor, que vea!

Señor, esta mañana al despertar, me he dado cuenta de que vivo no por mi, si no por ti, y por consiguiente todo te lo debo a ti.

Lamentablemente no siempre te dedico la atención que mereces y es allí donde empieza mi problema. No alcanzo a ver ni a darme cuenta que sin ti, no soy nada, sin ti, soy presa fácil de los aguijones que la vida y el mundo me muestran día a día.

Por eso esta mañana te ruego:

¡Señor: que vea!, para que aprenda a descubrirte cerca de mi, para que pueda darme cuenta que siempre estas a mi lado, que necesito quitar de mis ojos esta venda que no me deja ver y que lamentablemente en muchas ocasiones me lleva a actuar de espaldas a ti, mi Dios y Señor.

¡Señor, que vea!, lo hermosa que es la vida, si esta, se vive muy junto a ti.

¡Señor, que vea!, que se pueden vencer los problemas con tan sólo tu gracia.

¡Señor, que vea!, que el pecado, mi triste pecado, lo único que trae consigo es dolor, sufrimiento y un profundo sin sentido a mi vida.

¡Señor que vea!, que a mi lado caminan, miles de personas, todas ellas necesitadas de amor, comprensión, y un poco de atención de mi parte.

¡Señor que vea!, que la única forma de llegar a ser feliz es despojándome de mis falsos orgullos.

¡Señor que vea!, para poder acompañarte en esta gran aventura de ayudar al hombre a encontrarte.

Entiendo que debe ser muy triste padecer una ceguera física, y no poder ver lo hermosa que es la vida, no poder captar los colores, no tener la dicha de poder guardar en mi mente los rostros de todas las personas que han ido marcando el rumbo de mi vida, a lo largo de mi existencia, pero pienso también que mucho más terrible y doloroso es padecer de una ceguera espiritual, es decir no poder darme cuenta que la vida carece de sentido si Dios no está a mi lado, no darme cuenta que para ser verdaderamente feliz, necesito que Dios me cambie la vida, que la haga distinta, es triste muy triste, vivir sólo sin verdaderos amigos a quienes poder acudir en busca de un consejo, en fin debe ser terrible vivir ciego interiormente a todo aquello que es motivo de alegría, paz y felicidad, no se puede, o más bien no se debe vivir así.

Por eso Señor, ayúdame a dejarme conducir, de tal forma que al igual que el ciego Bartiméo, sepa gritar mi dolor, para que tu Señor, al oírme gritar, me concedas la gracia de poder verte, contemplarte de tal manera, que esa tu mirada, aquella mirada que ha cautivado a tantos hombres a lo largo de historia, me seduzca de tal manera que rendido a tus pies pueda llegar a ver la luz de la verdad.

Posteado por Marco Alberca 6:59 a. m. 4 comentarios Vínculos a esta publicación  



¿QUÉ ES LA VIDA?...

I. Un regalo amoroso de Dios a los hombres.

Siendo el hombre criatura de Dios, ha recibido como regalo del Padre, el preciosísimo don de la Vida. Y es que Dios en un acto totalmente libre creo al hombre a su imagen y semejanza; por tanto está vida que hemos recibido de las manos de Dios es santa pues el dador de vida es infinitamente Santo.

Este hecho debe llevarnos a reflexionar en torno al valor que tiene la vida y sobre todo la gran responsabilidad que tenemos frente a lo que representa el conservarla y cuidarla siempre de cara a Dios.

Dios que por sobre todo es Padre, quiere que el hombre aprenda a vivir junto a él, aprenda a cuidar y valorar la vida que ha recibido de manera gratuita, vida que por cierto finalmente no nos pertenece, puesto que la hemos recibido de Dios para administrarla de la mejor manera posible.

Para eso hemos sido creados para ser un verdadero reflejo del amor de Dios, a partir de nuestros actos, y es que son finalmente nuestras acciones de vida las que testimonian a diario cuan ligada está nuestra existencia a la de Dios.

II. un regalo no estimado…

Dios nos ha dado la vida para que hagamos de ella un verdadero templo del Espíritu Santo, para que la cuidemos y obtengamos frutos de ella, sin embargo la triste realidad de nuestra condición humana nos recuerda como por envidia del diablo entró la muerte en el mundo (sb1,13-14; 2,23-24). Este hecho, oscurece el sentido de toda la existencia humana. La muerte entra por la envidia del diablo (cf gn 3,1-5) y por el pecado de los primeros padres (gn 2, 17; 3, 17-1) y entra de un modo violento, Caín mata a Abel: “cuando estaba en el campo, se lanzo Caín contra su hermano Abel y lo mato” (gn 4,8).

Si somos creación divina, si somos la expresión más grande del amor puro de Dios, ¿Qué es lo que nos aleja cada día de aquel destino maravilloso que Dios mismo nos ha trazado? No cabe duda que es el mismo hombre quien a torcido el verdadero camino que le debería llevar a ese encuentro eterno junto a su padre Dios, es el mismo hombre quien en un afán de buscarse a si mismo se ha olvidado que la existencia se la debe a Dios y no a si mismo, consecuencia de todo esto, el hombre asesta el primer golpe contra la vida, la primera muerte es presentada con una singular elocuencia en una pagina emblemática del Génesis. Una pagina que cada día se vuelve a escribir, sin tregua y con degradante repetición, en el libro de la historia de los pueblos.


III. Un mal entendido sentido de libertad que envuelve nuestra existencia.

Y es que en verdad, el hombre ha sido creado para amar, para vivir en armonía con sus semejantes, sin embargo, igual que Adán, es tentado por el poder maléfico del pecado que, como bestia feroz, esta acechando a la puerta de su corazón, esperando lanzarse sobre la presa. Pero el hombre es libre frente al pecado. Lo puede y lo debe dominar: “como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar” (Gn 4,7).

Si hay algo maravilloso dentro de la obra creadora de Dios, es el sentido de libertad que le ha dado a nuestra existencia, Dios nos quiere a su lado , pero libremente, sin coacciones, así como el amor de Dios es puro, limpio y transparente, así también nos quiere junto a él, lamentablemente en muchas ocasiones lejos de responder al amor de Dios, son los celos, el egoísmo, la envidia y la ira los que prevalecen sobre la advertencia del Señor, y así el hombre pierde el verdadero sentido del valor de la libertad y por consiguiente pierde el sentido y valor de su existencia.


IV. Una respuesta positiva al Amor creador de Dios

La vida no nos pertenece, es de Dios, sólo a él le corresponde determinar sobre la vida de las personas. Dios ha puesto frente a cada ser humano el quinto mandamiento, para que aprendamos a respetar nuestra vida y la vida de los demás.

La vida de todo ser humano ha de ser respetada de modo absoluto desde el momento mismo de la concepción, porque el hombre es la única criatura en la tierra que Dios ha “querido por sí misma”, y el alma espiritual de cada hombre es “inmediatamente creada” por Dios; todo su ser lleva grabada la imagen del Creador. La vida humana es sagrada porque desde su inicio comporta “la acción creadora de Dios” y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término: nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente.

El Hombre ha sido llamado a la vida desde una perspectiva familiar, esto es, la realización humana del hombre se debe alcanzar a partir de una verdadera convivencia, en la cual el respeto a la vida debería ser aquel elemento que garantice aquella tan anhelada convivencia social que en verdad debe existir entre todos los seres humanos.


V: Un eterno volver al Padre que me ama…

Cuando el hombre se aleja de aquel verdadero proyecto de Dios, es decir, cuando decide a partir de una actitud totalmente egoísta no respetar su vida, ni la de su prójimo, todo el verdadero sentido de la vida se ve alterado, se trastoca, quedando nuestra existencia expuesta a un sinnúmero de situaciones que ponen en peligro la vida humana.

Es lamentable, que en medio de esta situación el hombre tan sólo siga pensando en si mismo, se da cuenta de muchas cosas, que ha fallado, que ha actuado de manera equivocada, que se está hundiendo en la culpa, sin embargo, olvida algo importantísimo, olvida que tiene por padre a un Dios que es infinitamente misericordioso, un padre que está siempre dispuesto a perdonar, por una razón sencilla, AMA, y es casualmente ese amor puro y limpio el que le lleva a abrir sus brazos y mantenerlos así, en espera de aquel hijo que tal vez, no una , sino en repetidas ocasiones se alejará del Padre, porque no acaba de entender la inmensidad del Amor de Dios que le ha procurado la vida para que haga de ella un encuentro personal, constante y amoroso con su padre.

Aprender a valorar la vida, requiere finalmente, apertura de parte del hombre a todo lo que Dios ha preparado para el, buscar, descubrir, dejarnos conducir por Dios, traerá como resultado que el hombre tome conciencia del valor sagrado de la vida que ha recibido de las manos Dios, como regalo inmerecido.

Posteado por Marco Alberca 4:34 p. m. 2 comentarios Vínculos a esta publicación  



No se respeta la Vida.

Transitamos por la vida, dejándonos casi arrastrar y asfixiar por la cotidianeidad y la rutina, a tal punto, que casi no nos damos un espacio para detenernos a pensar, acerca del valor y recto sentido que le estamos dando a nuestra vida.

Y es así, que esta nuestra vida, que por cierto no es nuestra, sino que nos ha sido dada como regalo, para ser cuidada y valorada, termina siendo maltratada y hasta aniquilada por quien o quienes no alcanzan a comprender el valor trascendente de la misma.

Que esto está aconteciendo, no requiere de mayor investigación, basta con encender el televisor, la radio o simplemente leer un diario y lo primero que encontraremos será, toda una larga crónica de suicidios, asesinatos, violaciones de todo tipo, pornografía, secuestros, robos, lo triste es que este tipo de noticias no se reciben una vez al mes o una vez al año, las encuentras todos los días del año.

Resulta preocupante, en la medida que nos está haciendo recordar el poco aprecio y escasa atención que le estamos dando a nuestra existencia.

De quien o de quienes depende, el que hoy por hoy, se desvalorice la vida. ¿ No será tal vez que, de un tiempo a esta parte el hombre, le está poniendo demasiada atención a todo aquello que finalmente tiene que ver con lo material y mundano?, ¿no será tal vez que nos estamos olvidando de darle al hombre mismo su real espacio de atención?, ¿no será tal vez que nos estamos olvidando de tratarnos como lo que realmente somos?, seres humanos, en fin, todo parece indicar que el hombre en su afán de asegurarse un mundo lleno de comodidad y disfrute, se va olvidando que es persona, y como tal debe respetarse y respetar a sus semejantes.

Aquella “cultura de la muerte” de la que nos hablaba Juan Pablo II, se va extendiendo, ese apostar por una vida cada vez más hedonista, que sólo busca el placer y el disfrute pasajero, aquella visión de la vida en la cual sólo sirve y merece ser atendido, tan sólo aquello que me resulta útil y placentero a tal punto que de no conseguirlo es mejor renunciar a la vida parece que se va acentuando a tal punto que considero oportuno recordar en palabras del propio Juan Pablo II que la vida merece ser respetada, y es que La decisión deliberada de privar a un ser humano inocente de su vida es siempre mala desde el punto de vista moral y nunca puede ser lícita ni como fin, ni como medio para un fin bueno. En efecto, es una desobediencia grave a la ley moral, más aún, a Dios mismo, su autor y garante, y contradice las virtudes fundamentales de la justicia y de la caridad. Nada ni nadie puede autorizar la muerte de un ser humano inocente, sea feto o embrión, niño o adulto, anciano, enfermo incurable o agonizante. Nadie además puede pedir este gesto homicida para sí mismo o para otros confiados a su responsabilidad ni puede consentirlo explícita o implícitamente. Ninguna autoridad puede legítimamente imponerlo ni permitirlo. Cada ser humano inocente es absolutamente igual a todos los demás en el derecho a la vida. Esta igualdad es la base de toda auténtica relación social que, para ser verdadera, debe fundamentarse sobre la verdad y la justicia, reconociendo y tutelando a cada hombre y a cada mujer como persona y no como una cosa de la que se puede disponer. Ante la norma moral que prohíbe la eliminación directa de un ser humano inocente no hay privilegios ni excepciones para nadie. No hay ninguna diferencia entre ser el dueño del mundo o el último de los miserables de la tierra: ante las exigencias morales somos todos absolutamente iguales". (Evangelium Vitae, nº57).

Posteado por Marco Alberca 5:55 a. m. 0 comentarios Vínculos a esta publicación  



Nos hace falta el Amor

“Pon amor donde no hay amor, y sacaras amor.”… cuanta verdad, encierra esta expresión, si tan sólo le pusiésemos mayor atención al significado de la palabra AMOR, o lo que es mejor, si en algún momento nos diéramos el espacio y el tiempo suficiente para meditar el verdadero sentido de esta palabra, comprenderíamos lo que san Juan de la Cruz trata de decirnos.

Amor significa siempre donación, sin embargo el hombre parece que día a día va olvidando el sentido de la donación.

Amar quiere decir buscar el bien de los que caminan junto a mi, sean cercanos o no, sin embargo, todo parece indicar que el hombre tan sólo se busca a si mismo.

¿Qué nos está pasando?, nos estamos volviendo indiferentes con nuestro prójimo, con aquel que al igual que cada uno de nosotros, es persona y que como persona necesita ser atendida, entendida y respetada.

Si hay algo que nos hace distintos a los seres humanos, es nuestra capacidad de darnos cuenta de lo que hacemos, el sabernos necesitados de afecto, nos debería llevar a pensar que así como reclamamos en lo personal, cuidado, aprecio, bienestar, así también quienes caminan junto a nosotros, necesitan ser bien tratados, porque también son personas,

Al leer uno de los libros del padre Juan Luis Lorda, me encontraba con este texto que me parece oportuno y sobretodo clarifica lo que estoy diciendo: “por el hecho de que una persona esté a nuestro mando o a nuestro servicio, no deja de ser persona, no deja de tener dignidad. No pierde el título por el que tenemos que tratarla con respeto. No es un motivo para gritar, maltratar o humillar. Hay que tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran. Es muy práctico ponerse en su lugar:”

Efectivamente, de lo que se trata es de aprender a tratar a los demás como nos gustaría que nos traten, Jesucristo nos marcó el camino, lamentablemente parece ser que lo hemos olvidado o lo que es más triste aún, parece ser que aquella hermosa sentencia: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo” ha sido reemplazada por un “ámate, búscate tan sólo a ti, y olvida a tu prójimo si te quieres a ti mismo”.

Es triste pensar que el hombre, ser creado por amor y para amar, no se de a si mismo la posibilidad de reordenar su vida y pensar que la mejor manera de vivir la vida es a partir del descubrimiento interior de que hay un Dios que me ama, sin yo merecerlo, y que ese amor que me llena y me colma, me debe llevar a brindar amor a todo aquel que me rodea.

Intentemos despojarnos de nuestros egoísmos, llenémonos del amor de Dios que ennoblece y nos hace capaces de hacer cosas sobrenaturales, y salgamos al igual que el buen samaritano hacia el encuentro de nuestro prójimo, que por ser el más próximo requiere de la ayuda de cada uno de nosotros, sólo en esa medida demostraremos que el amor que le tenemos a Dios a quien no vemos, se ve reflejado en las personas, a quienes si vemos y tratamos pues compartimos con ellas cada día.

Posteado por Marco Alberca 8:44 a. m. 4 comentarios Vínculos a esta publicación  



¿Cómo educamos?

¿Por qué? es que nos resulta tan difícil, ponernos de acuerdo en lo que respecta a la forma de educar a nuestros alumnos, ¿por qué? es que frente a un tema tan importante como es la educación de niños y jóvenes, nos asusta el asumir que más allá de instruir, estamos llamados a formar para la vida.

Todo parece indicar que seguimos apostando por la instrucción, por la preparación técnica, por asegurarle al alumno un futuro inmediato que le permita ser lo que el quiere ser, sin embargo, aquello que él aspira llegar a ser, precisa ser encaminado, y para lograrlo, necesita en primer lugar a sus padres en casa, para que le animen le escuchen le orienten y por supuesto le eduquen con el testimonio.

Pero por otro lado necesita también que en la escuela donde el asiste, los maestros, sus maestros, sean realmente quienes le ayuden a crecer, le animen, le atiendan, le escuchen, para ello, el maestro tiene que despojarse de esa idea errónea de que no es bueno brindar mucha confianza a los alumnos porque terminan subiéndose a la cabeza, es triste pensar que algunos maestros manejemos aún este tipo de pensamiento.

Cuan importante es ceder un espacio de nuestro tiempo de trabajo, a la escucha de nuestros alumnos, a veces nos pasamos casi todo el año hablándoles de una serie de cosas que en definitiva ellos pueden llegar a informarse por si mismos, lo cierto es que la clase se vuelve en último lugar un monólogo, en donde el alumno es el gran ausente, y es que no nos detenemos a pensar que ellos, nuestros alumnos también quieren hablar, más aún, quieren saber, quieren compartir, con nosotros, el como hacer para resolver tal o cual problema.

Lo que el alumno busca es que su maestro, llegue a ser aquella muy cercana persona que le enseñe a amar la vida, a valorarse como ser humano, a ser el mismo y a saber afrontar los problemas que la vida misma le va presentando.

De cómo eduquemos, o tal vez de cómo asumamos nuestra tarea educativa en el aula, depende el como vayamos logrando que niños y jóvenes, aprendan a hallarle un sentido más claro a sus vidas, el profesor siempre será el profesor, nunca perderá su autoridad por el sólo hecho de buscar ser amigo de sus alumnos, su nivel de apertura, su testimonio de vida, su deseo de hacer el bien, serán el mejor medio que tendrá para demostrar a sus alumnos que el es en verdad su maestro

Posteado por Marco Alberca 8:48 p. m. 0 comentarios Vínculos a esta publicación  



Cada día el hombre se aleja un poco más de Dios.

Resulta tremendamente contradictorio, el hecho de saber que siendo el hombre un ser naturalmente religioso, sin embargo ,viva su vida ,como si no lo fuese.

El hombre ha ido perdiendo poco a poco su cercanía con Dios, todo parece indicar que esa sed de absoluto que el hombre lleva guardada dentro de si, va siendo ensombrecida por una serie de corrientes de increencia que están haciendo que el hombre cada día viva más alejado de su Dios.

Y es así que ahora vemos, al hombre creatura de Dios, jugando a ser dios, queriendo ser dueño de la vida, a tal punto que quiere decidir acerca de lo que es bueno y lo que es malo, lo que es noble y justo, correcto o incorrecto, desde su egoísta y burda postura asumida, trata de ordenar los destinos del mundo, contagiando a la mayor cantidad de adeptos quienes deslumbrados por un mundo enfangado de hedonismo, se dejan arrastrar por esa vorágine que es el pecado y la vida licenciosa.

El pecado es una realidad, triste, muy triste, pero es una realidad, forma parte de nuestro diario vivir, camina con nosotros, se nos pega, se nos cuela muchas veces en nuestro ser; lo trágico de este hecho es que nos aparta del Dios que es amor, misericordia, de aquel Dios que una y otra vez, nos demuestra que nos ama y que lo ha dado todo por nosotros y que lamentablemente, como triste respuesta tan sólo recibe de parte nuestra: indiferencia, dejadez, lejanía y cada vez más pecado.

¿Cuándo despertaremos de esta pesadilla en la que nos encontramos envueltos?, ¿Cuándo llegaremos a comprender que si vivimos, si existimos, es gracias al amor de Dios, que un día nos dio el ser y nos regalo la libertad para actuar y decidir?, libertad que lamentablemente no hemos sabido usar y que lejos de darnos la felicidad que buscamos, nos hunde cada vez más en la desesperanza y el desasosiego de saber muy en el fondo de cada uno que no estamos viviendo la vida, regalo de Dios, tal como Dios quiso que la vivamos.

Posteado por Marco Alberca 11:16 p. m. 2 comentarios Vínculos a esta publicación  



EDUCAR EN LA TOLERANCIA.

La educación, entendida como todo un proceso de acompañamiento, requiere por parte de quienes educan: mayor atención y cuidado, es importante que todo aquel que ha asumido la misión de educar, tome conciencia de que no trabaja con cosas sino con personas y estas merecen una singular dedicación, si es que lo que queremos en verdad es lograr que ellos, nuestros alumnos, lleguen a ser personas autenticas.

Leía hace unos día lo siguiente: “Educar hoy en día, resulta difícil, nuestra sociedad ha aprendido a instruir, más no a educar”, visto desde esta perspectiva, la educación que estamos brindando a nuestros alumnos no es completa, con la instrucción estamos garantizando tan sólo una parte del desarrollo de la persona, la parte cognitiva, importante sin duda, pero no es el único aspecto que requiere atención, también se hace necesario formar a la persona para la vida, y si hay que ser sinceros esto no sabemos aún como hacerlo, por el simple hecho de que en la práctica no lo forjamos, hablamos mucho actualmente de valores y virtudes, de su necesidad de aplicarlos en nuestras vidas, de lo importante que es lograr que el niño desde pequeño los viva, pero lamentablemente, casi siempre, nos quedamos en el plano teórico de su desarrollo, olvidamos que los niños y por consiguiente los jóvenes, no requieren que se les hable de valores lo que anhelan es ver a sus mayores dando testimonio con sus vidas de lo grande que puede llegar a ser una persona viviendo con autenticidad los valores..

Por consiguiente, si de eso se trata, vivenciar los valores, resulta bastante complicado, por una sencilla razón: somos poco tolerantes, en principio, con nosotros mismos, y luego en consecuencia somos casi siempre intolerantes con los demás, podría decirse, que el mundo se está volviendo cada vez, más intolerante, es decir no nos estamos entendiendo, no estamos coexistiendo de manera pacífica, en resumidas cuentas no estamos ayudando a nuestros niños a convivir entre ellos mismos,

Necesitamos aprender de verdad a ser tolerantes, hemos olvidado que la tolerancia es una fortaleza interna que le permite a la persona afrontar dificultades y disipar malentendidos. La semilla de la tolerancia, el amor, se planta con compasión y cuidado, pero una compasión que no debe ser entidad como lastima, sino que implica padecer con… el dolor del otro, es decir sentir el malestar o las necesidades de los demás como nuestras. Cuanto más afectuoso se vuelve uno y más comparte ese amor, mayor es la fuerza en ese amor. Cuando hay carencia de amor, hay falta de tolerancia, entonces todo se trastoca, tenemos que enseñar a nuestros alumnos a ser tolerantes, con ellos mismos con sus pares y con la sociedad que les acoge.

Hoy más que nunca nuestros hogares, nuestras escuelas, nuestros países, y nuestra sociedad en general necesitan aprender a salir de si y encontrarse con otros a pesar de sus diferencias.

Posteado por Marco Alberca 4:51 p. m. 1 comentarios Vínculos a esta publicación  



"Ad Majorem Dei Gloriam"

Si hay algo que me llama la atención, en los santos, es la sencillez de sus vidas, la fuerza interior que les lleva a olvidarse de ellos y darlo todo por el ideal de vida que mueve sus corazones.

Hoy, 31 de julio, la Iglesia Universal, y de manera particular la Compañía de Jesús, recuerdan a un gran hombre, a un gran Santo, Ignacio de Loyola, su vida pienso yo, se puede resumir en un profundo amor a Dios.

En todas las reseñas biográficas que he podido leer sobre su vida, encuentro aquel inmerso amor, que le llevó no sólo a dejarlo todo por amor a Dios, sino a contagiar de ese amor a otros, su espíritu militar, le permitió hacer de su congregación un verdadero ejercito de soldados al servicio de Cristo.

Particularmente puedo decir que se lo que es la Compañía de Jesús, aprendí a descubrir el inmenso amor que Dios me tiene, de la mano de varios buenos y santos Jesuitas, algunos de ellos ya no están, se han marchado a ese su encuentro eterno con su Señor, pero al igual que su fundador, cada uno de ellos supo contagiar ese fuego de amor que les llevo a ofrecer su vida y ponerla al servicio de aquel que le da sentido a nuestra existencia..

Como olvidar a Fernando Basabe, Carlos Purón, Fernando Ponce, Ignacio Soto, José Luis Idígoras, Enrique Bartra, Mons. Augusto Vargas, José Luis Maldonado, Romeo Luna Victoria, todos ellos de una u otra forma, me enseñaron con el testimonio de vida, y la santidad de su sacerdocio a amar de verdad a Dios; como olvidar a Paco de la Aldea, a Mons. José Luis Isusquiza, Ignacio Muguiro, Javier Purón, Antonio Arana, Manolo Cavana, Pedro Obitas, Enrique Castro, Gabriel y otros más, que si bien es cierto por el paso de los años , se encuentran en otros lugares desempeñando otros cargos, sin embargo, en su momento, Dios los puso en mi camino para que aprendiese de ellos el entusiasmo de seguir a Cristo.

Hoy, en este día tan especial para la Compañía, quiero unirme a ellos en oración para dar gracias a Dios por habernos dado un Santo de la talla moral que tuvo San Ignacio, que supo inflamarse del amor de Dios para que otros nos abrigásemos al calor de su amor.

Posteado por Marco Alberca 9:44 a. m. 2 comentarios Vínculos a esta publicación  



Hay que respetar la Vida.

La vida, don precioso, que nos permite ser lo que somos, seres humanos, personas, capaces de darnos cuenta de lo que hacemos, parece no tener importancia a la hora, de buscar colmar nuestros burdos intereses personales.

Todo parece indicar que la vida de niños y jóvenes, adultos y ancianos, mujeres y hombres, Israelíes y libaneses, no vale nada, frente a los intereses de unos cuantos. Más importante resulta, conseguir demostrar nuestra supremacía bélica sobre otros, que buscar la paz, el entendimiento y la armonía entre los hombres.

Más preocupados estamos por lograr tener en nuestras manos todo aquello que finalmente no es más que materia y sólo materia, y nos olvidamos que: “pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria”… aprender a vivir en Paz. Aprender a vivir como lo que somos, hijos de un mismo Padre. ¿Cuando llegará ese día en que todos los hombres del mundo nos unamos a través de la oración y elijamos la mejor parte?, esto es, aquella que no nos será quitada".

Amigos y hermanos en Cristo, me encontré esta mañana con el Blog La Vida del padre Cristian, en uno de sus posteos presentaba esta carta que la he tomado tal cual, para pedirles a todos los que sabemos y sentimos que somos hijos de un mismo Dios y Padre, después que la hayan leído, nos unamos para pedir por nuestros hermanos del Medio Oriente, ellos necesitan de nuestras oraciones, ellos necesitan saber que no somos indiferentes a su dolor:

Las carmelitas Descalzas de Harissa. Líbano
" Ayer tarde el
Primer Ministro Saniura, delante del Cuerpo diplomático hizo una llamada urgente a toda la familia humana pidiendo, más aún suplicando que cese el fuego y ofrezcan a nuestro país una ayuda humanitaria y añadió : hace 7 días que Israel bombardea y destroza al Líbano, las victimas pasan ya de 300, los heridos de más de mil, medio millón de refugiados los hospitales llenos, faltan las medicinas y la alimentación. La populación vive en la angustia y el dolor"
No sigo ya más, el llamamiento del Primer Ministro es de gran urgencia… que cese el fuego. Hoy se nos pide a nosotras que digamos una palabra. Del profundo del corazón brota una sola : PAZ. Hermanos y Hermanas, todos unidos en el Corazón de Dios supliquemos misericordia y perdón, que nuestra oración en el Dulce Corazón de María llegue al Señor, que la FE no se apague en el corazón de los libaneses y en medio del humo negro de las bombas sepamos descubrir el m
isterio de Dios, creemos en su amor… que nuestros ojos no se aparten de nuestro Dios Crucificado por amor. El Líbano sabe amar..quiere vivir... y si hay que morir, será amando y entrar así en la Vida..
Hermanos
todos, no olvidéis que el Líbano agoniza y os da un mensaje, se llega a la Paz amando…NO matando y destruyendo, la Paz es vida y no muerte. Abracémonos como hermanos y supliquemos al Señor y a la Virgen Inmaculada que nuestro holocausto dé frutos de amor…"

Sin tiempo pa
ra extendernos…con toda la gratitud del pueblo libanés !!!
El amor tiene que triunfar !!!

Carmel de la Théotokos et de l'Unité
Rue Saint Joseph
Harissa
Liban

Concluyo pidiendo a todo aquel que lea este artículo, pida por la PAZ, por aquella paz que debe brotar del corazón contrito de todos los hombres, no olvidemos que somos personas y aspiramos a vivir como personas.

Posteado por Marco Alberca 7:36 a. m. 4 comentarios Vínculos a esta publicación  



Importancia de la educación Religiosa en la vida de niños y jóvenes.


La Educación religiosa, tiene por objetivo esencial, el presentar al alumno la realidad de un Dios que le ama y quiere lo mejor para él, ahora bien, una vez conocido este amor, o mejor dicho una vez interiorizado y comprendido este amor, el alumno es inducido al encuentro de Fe con Cristo, en la medida que descubre y hace suyas estas realidades, y se reconoce a si mismo como el principal protagonista de la historia de la salvación, encontrando su realización personal plena en esa amistad con Cristo y en la construcción de la civilización del amor. Cuando asume este compromiso es capaz de asumir su misión en el mundo y en el momento actual.

Resulta importante entonces la educación religiosa porque ayuda en forma progresiva al niño y al joven a descubrir el verdadero sentido de su vida y sobre todo le ayuda a encontrarle sentido y a encontrarse con sentido en la vida.

Ahora bien, ¿los estudiantes realmente aprovechan las enseñanzas que se les imparte en clase? – particularmente creo que si, todo depende de la forma como se llegue a ellos, no se trata de instruir sino más bien de orientar y formar, de esta manera se logra que los alumnos se interesen en los temas que se tratan cada día en clase, y es que alcanzas a ver en ellos deseos de saber, de conocer, de cambiar, de poner en práctica todas aquellas cosas que son necesarias para ser mejores. En niños y jóvenes hay firme y sincero deseo por encontrar la verdad, el problema es quien y como se la hace llegar.

Es obvio, que no basta con lo que se dice en clase, también es importante, el como se dice, me refiero al testimonio de vida del docente, junto a esto, también es importante que lo trabajado en clase sea reforzado y de alguna forma puesto en práctica en casa, el problema surge cuando tal vez en el hogar, los padres no apoyan, no animan a sus hijos y lo más triste de todo, cuando no son testimonio de vida para ellos, a todo esto se une el hecho de que estamos viviendo tiempos de indiferencia religiosa, tiempos de un acentuado hedonismo y consumismo, que lejos de ayudar al ser humano le alejan del verdadero sentido de su vida.

Es por ello que se hace necesario educar en la fe, desde pequeños a los hijos, no podemos exponerlos a situaciones como las que acabamos de mencionar, resulta por tanto evidente decir que la verdadera vida cristiana nace en el hogar, recordemos que son los padres los primeros y grandes educadores de la fe de sus hijos, la educación religiosa, tiene como fin último el encuentro del educando con Dios, a través del descubrimiento y mayor conocimiento de Cristo. Ahora bien, si el hogar cumple su parte, luego la escuela completará esa formación. Se entiende entonces, que resultará fácil ir logrando repuestas positivas de parte de niños y jóvenes, si desde pequeños nos preocupamos por formarles en la fe, esto en algunos casos traerá consigo el surgimiento de vocaciones, que a Dios gracias las hay, porque hay hogares cristianos así como maestros cristianos que con su testimonio de vida van cultivando el espíritu cristiano de sus hijos y alumnos.

Lo lamentable de todo esto es que no todos los hogares, ni todas las escuelas se preocupan por brindar una adecuada educación, pensamos que educar es tan solo transmitir conocimientos, para lograr que la persona alcance sus metas profesionales, pero olvidamos que el ser humano aparte de esas metas profesionales busca alcanzar otras metas que tienen que ver no con los conocimientos adquiridos , sino más bien con su ser personal, es decir sentirse bien consigo mismo, hallarle un sentido a su vida, en suma lograr ser feliz, es esta parte del ser humano, que se descuida mucho, no es muy bien atendida por decir lo menos, al respecto todo seria distinto si junto a esa preocupación por atender lo cognitivo, del mismo modo concediésemos su real espacio a lo afectivo.

Hay una frase bien cierta que dice: “Nadie da lo que no tiene”, si no tengo claras mis ideas de lo importante y valiosa que es la vida, es bien difícil que pueda ayudar a otros a clarificar la suya, si no he aprendido a amar, resulta imposible enseñar a amar a otro, si no tengo a Dios en mi vida, es bien difícil que pueda comunicarlo, podré tal vez teorizar el tema de Dios, pero lo que en verdad se quiere es personas que tengan bien en claro quien es Dios en su vida, para luego poder darlo a conocer a los demás a través del testimonio de su propia vida.

Concluyo diciendo que la tarea de educar en la fe, a niños y jóvenes, tiene que ser asumida con mucha seriedad, primero por los padres en el hogar siendo testimonio de amor para sus hijos y luego en la escuela, lugar donde los maestros deben completar la formación recibida en el hogar, siendo ellos mismos modelos de vida para sus discípulos.

Posteado por Marco Alberca 10:27 a. m. 0 comentarios Vínculos a esta publicación  



Los padres… primeros grandes educadores de sus hijos.

Cada día que pasa, veo que mis hijos van dejando de ser niños y se van convirtiendo en personas adultas, esto, provoca en mi una serie de sentimientos encontrados: me entristece, porque siento que aquella etapa en la que ellos tan pequeños y necesitados de cariño, me buscaron, tal vez, no supe responder como debía y ahora siento pena y nostalgia de no haber sabido gozar junto a ellos de aquellos momentos tan singulares. Me alegra, saber que van saliendo adelante y que como personas se van haciendo de un espacio en la vida, me asusta, el pensar que tal vez no he sido para ellos el padre que por sobre todas las cosas, testimonia con su vida que si se puede ser feliz, me ilusiona, el saber que algún día ellos formaran sus propias familias y que pondrán en práctica muchas de las cosas que vivieron en su hogar, me enorgullece saber que Dios me ha concedido la gracia de ser padre como Él, de tener los hijos que tengo y de poder guiarles y acompañarles en este gran camino de la vida.

Que grande y delicado es ser padre, es ahora, cuando empiezo a darme cuenta y a valorar lo importante que es prepararse para serlo, y es que no es cuestión de traer hijos a mundo, la tarea de ser padres va mucho más allá, requiere amor, mucho amor, tiempo, responsabilidad, apertura, dialogo, transparencia, alegría, en cortas palabras se requiere poner en practica todos los valores que puedan ayudar a nuestros hijos a crecer no solo en físico sino como personas. De allí que como padres debemos prepararnos poniendo todos los medios posibles que nos permitan llegar a ser aquello que queremos y debemos ser para nuestros hijos: “sus primeros y grandes educadores”.

Nuestro santo padre Bendicto XVI , en su misa conclusiva del v encuentro mundial de las familias nos recuerda a todos los padres de familia que “ningún hombre se ha dado el ser a sí mismo ni ha adquirido por sí solo los conocimientos elementales para la vida. Todos hemos recibido de otros la vida y las verdades básicas para la misma, y estamos llamados a alcanzar la perfección en relación y comunión amorosa con los demás. La familia, fundada en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer, expresa esta dimensión relacional, filial y comunitaria, y es el ámbito donde el hombre puede nacer con dignidad, crecer y desarrollarse de un modo integral.

Cuando un niño nace, a través de la relación con sus padres empieza a formar parte de una tradición familiar, que tiene raíces aún más antiguas. Con el don de la vida recibe todo un patrimonio de experiencia. A este respecto, los padres tienen el derecho y el deber inalienable de transmitirlo a los hijos: educarlos en el descubrimiento de su identidad, iniciarlos en la vida social, en el ejercicio responsable de su libertad moral y de su capacidad de amar a través de la experiencia de ser amados y, sobre todo, en el encuentro con Dios. Los hijos crecen y maduran humanamente en la medida en que acogen con confianza ese patrimonio y esa educación que van asumiendo progresivamente. De este modo son capaces de elaborar una síntesis personal entre lo recibido y lo nuevo, y que cada uno y cada generación está llamado a realizar.

En el origen de todo hombre y, por tanto, en toda paternidad y maternidad humana está presente Dios Creador. Por eso los esposos deben acoger al niño que les nace como hijo no sólo suyo, sino también de Dios, que lo ama por sí mismo y lo llama a la filiación divina. Más aún: toda generación, toda paternidad y maternidad, toda familia tiene su principio en Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.”

Padres, no deleguemos en otros esta nuestra gran misión, asumámosla con ilusión y valentía, nuestros hijos necesitan más a sus padres que a sus vecinos, amigos o maestros, somos nosotros los padres quienes debemos caminar muy junto a ellos acompañándoles en este su recorrido de la vida.

Posteado por Marco Alberca 5:29 a. m. 0 comentarios Vínculos a esta publicación  



Dios es Amor.

San Juan en su primera carta, capítulo cuatro versículo ocho nos recuerda, que “Dios es Amor…”, que sencillo y que profundo a la vez, este pensamiento. Digo esto por una razón, aquel que ha encontrado en su vida a Dios, sabe de la simplicidad con que Dios Ama, al mismo tiempo en el día a día va descubriendo la profundidad con que Dios manifiesta su amor.

El Amor de Dios es inmenso, basta echarle una mirada a la parábola del hijo prodigo, y lo que descubriremos es la descripción de un Dios que por sobretodo es Padre y como tal se deshace de amor por sus hijos.

Ama tanto que no toma en consideración lo que nosotros, eternos hijos pródigos, hacemos a lo largo de nuestra vida.

El amor de Dios es tan grande que siempre está dispuesto a perdonar, su amor siempre le lleva a tomar la iniciativa de salir al encuentro de sus hijos, por una sola razón, Ama con locura, eso es, “ama con locura”, sólo así se entiende su amor, sabe que no lo merecemos , sabe que somos indignos de ese amor, pero allí está Él, siempre con los brazos abiertos mostrándonos un amor que se desborda , esto me lleva a pensar que a Dios le nace Amar porque sencillamente Él es EL AMOR.

Particularmente, cada día tengo la dicha de ir descubriendo el inagotable Amor de un Dios que siempre está atento a mi, que camina de la mano junto a mi, que no me deja, que es providente, que me hace sentir su mano protectora y que siempre de una u otra forma me manifiesta su amor, esto me lleva a reconocer y a decir con inmensa felicidad: “Que detalles tienes Señor, cada día conmigo”.

Y es que, Solo Dios, que ama de verdad, vive atento a todo lo que nos ocurre, solo aquel que me ha dado la vida puede preocuparse y saber lo que me es necesario para vivir, en este sentido me parece que el salmo 139 (138) lo dice todo:

“Señor, tú me examinas y me conoces, sabes cuando me siento o me levanto, desde lejos comprendes mis pensamientos. Tú adviertes si camino o si descanso, todas mis sendas te son conocidas. Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el vientre de mi madre. Te doy gracias porque eres sublime, tus obras son prodigiosas. Tú conoces lo profundo de mi ser, nada mío te era desconocido cuando yo me iba formando en lo oculto y era tejido en las profundidades de la tierra”.

Dejemonos conducir y aprendamos a caminar de la mano de de Dios, el sabe que eslo mejor para cada uno de nosotros.

Posteado por Marco Alberca 5:45 a. m. 1 comentarios Vínculos a esta publicación  



La Familia…, que importante es en nuestras vidas.

Hace unos días recibía un mail, de mi hermano Luis, el es religioso Agustino, después de leerlo me puse a pensar en lo importante que es la familia en la vida de las personas.

Digo esto por una sencilla razón, es dentro de una familia donde los seres humanos nos vamos formando, nos vamos preparando para la vida, es en ella y a través de ella que aprendemos a apreciar la vida, a asumir las normas, a convivir, a amar, en cortas palabras, es en el seno de nuestras familias que aprendemos a ser personas. Por eso es que resulta de suma importancia el cuidado, empeño y esmero que deben poner cada una de las parejas que se van constituyendo a través del matrimonio, al momento de ir dando forma a su hogar.

Los hijos deben llegar a ser la expresión del amor de sus padres, los hijos deben de crecer gozando y nutriéndose del amor de sus padres, no hay mejor escuela para los hijos que aquella que encuentran en su propio hogar, en donde los padres son los grandes maestros, pues nos enseñan muchas cosas, entre ellas el arte de amar con transparencia, de compartir, de respetar, de jugar, de estudiar, etc., y lo grandioso es que las clases que imparten se dan en el día a día, y por supuesto no faltan los exámenes, los cuales se van dando a partir de cada una de las experiencias de vida que nos toca vivir a cada uno, todo lo aprendido en el hogar será evaluado de una u otra forma a lo largo del nuestra existencia y dependiendo de lo que hayamos aprendido y por cierto asimilado en nuestra familia, saldremos o no airosos de cada una de las circunstancias en que nos veamos rodeados.

Pero, es claro que todo lo aprendido en casa, quedará grabado en nuestros corazones como un verdadero gran aprendizaje que no se olvidará a pesar del paso del tiempo.

Esto es lo que siento que es la visión de mi hermano cuando me escribe y me habla de nuestra familia, sus sentimientos lo dicen todo, ama su familia, porque recibió de ella todo lo que una persona anhela: amor, cuidado, comprensión, y valores, al respecto no puedo evitar la tentación de transcribir su pensamiento, y es que siento que es bueno, poder mostrar en este caso a partir del testimonio de mi hermano, lo grande e importante que es la familia en la vida de cada ser humano:

Hola Marco:

Ayer, por la mañana estuve mirando tu página

lo que más me llamó la atención fueron las fotos, al ir recorriendo el álbum afloraron en mí muchos sentimientos, la emoción, recuerdos ,etc., y..., de manera especial me emocionó tremendamente aquella foto en la que estamos con toda la familia. Vaya, qué enorme familia se ve en esa foto.

Terminando de ver las fotos, me puse a pensar lo grande y generoso que ha sido Dios con nosotros, al asignarnos al hogar del que hemos salido, dos padres fuera de serie que supieron inculcarnos buenos principios y sobretodo darnos ese amor generoso y abundante comparable sólo al de Dios.

A nuestro Padre, tú mejor que cualquiera de nosotros ha sabido describirlo de maravilla , incluso también has sabido expresar los sentimientos de todos nosotros en ese homenaje que le diste en tu página. Es importante, querido hermano, echar una mirada también , a ese ser tan especial, que está siempre con nosotros , presentes o ausentes, regalándonos todo ese inagotable amor, su bondad, sus consejos, su intercesión cuando tenemos entre nosotros algún desacuerdo, en fin, todos, la hemos oído y visto actuar como una hormiguita, trabajando siempre en silencio, buscando el beneficio nuestro. Como ves hermano, Dios puso dos gotas de agua, por así decirlo, para que éstas nos inundaran con su amor.

Podría, también, irte enumerando a cada uno de nuestros hermanos y ponerte en consideración sus cualidades, pero sería extenderme demasiado, además tú al igual que yo y cada uno de ellos lo sabe. Sin embargo , puedo resaltar a Leonardo nuestro hermano mayor, quien a pesar de tener una facilidad tremenda de sacarme de quicio, soy consciente y te afirmo que es un ser extraordinario, a quien quiero y admiro mucho. Caso aparte, es nuestro querido Juan, ¨tronquito¨, algo que siempre me ha hecho meditar y agradecer a Dios es ver que es un hombre de una gran nobleza y bondad que se desborda.

El hecho , que no nombre a los demás hermanos no quiere decir que no encuentre atributos parecidos o mejores...no , de ninguna manera porque los tienen, incluido tú. Para terminar, sólo quiero agregarte y en ello, estaremos todos de acuerdo: ME SIENTO ORGULLOSO DE SER UN ALBERCA BALAREZO.

Saludos para toda la familia. Con mucho cariño y admiración.

Lucho.

… Gracias Lucho, por tus palabras, tan significativas, por hacerme recordar que tenemos motivos más que suficientes para dar gracias a Dios por el hogar que nos regaló.

Posteado por Marco Alberca 9:56 a. m. 2 comentarios Vínculos a esta publicación  



¿Son los medios de comunicación un medio ideal para transmitir valores?

No cabe duda que el fenómeno de la Globalización viene contribuyendo cada día, a que los medios de comunicación ingresen con mayor fuerza a cada uno de los hogares en el mundo.

Todo estaría bien, si es que lo transmitido por los medios de comunicación tan sólo se limitase a brindar información acerca de lo que acontece en el mundo.

Sin embargo, el gran riesgo que se corre en la actualidad, es considerar que la televisión y la radio son medios adecuados para transmitir valores, digo esto por una sencilla razón, muchos de los mensajes que se presentan por televisión o en la radio, lejos de ayudar a las personas a internalizar los valores, están contribuyendo a despersonalizar al ser humano.

Los modelos que suele presentar la televisión como personajes ideales que supuestamente nos deberían ayudar a internalizar valores, finalmente no son los más adecuados y lejos de ayudarnos, en muchos de los casos terminan confundiendo a niños y adultos, resulta difícil pensar y sobre todo llegar a aceptar como valioso el actuar de una persona que en su afán de lograr la justicia tenga que mostrarnos actitudes injustas y que en muchos de los casos se encuentren reñidas con la moral. Esto es lo que ocurre en cada una de las películas o series televisivas que hoy por hoy nos muestran los medios de comunicación.

¿Cómo educar entonces en valores desde el hogar y la escuela, si los medios de comunicación que por cierto son vistos en todo el mundo, nos muestran una visión completamente distorsionada del verdadero sentido del valor?, ¿cómo reorientar a aquellos niños que en casa no tienen a su lado a sus padres para explicar o clarificar lo que dichas series o películas pretenden mostrar. y que como es lógico suponer, finalmente, terminan asumiendo como un valor todo aquello que las películas, series, novelas, etc., presentan?

Por otro lado, es triste ver que la música, este siendo usada por los medios de comunicación para transmitir anti valores a las personas, canciones cuyo contenido va calando en las mentes de niños y jóvenes y que poco a poco, casi sin darse cuenta ellos, y casi sin darnos cuenta nosotros los adultos, las letras de dichas canciones se van convirtiendo en parte de nuestra vida, puesto que aprendemos a hablar y a pensar de acuerdo a lo expresado en dichas canciones.

Lo triste es que tanto niños, como adolescentes e incluso adultos, vamos asimilando lo que nos dicen la mayoría de temas musicales, puesto que al ser pegajosas sus melodías, las tarareamos y las cantamos hasta hacerlas nuestras, terminando por aceptar hechos y cosas que finalmente se encuentran reñidos con la moral de vida que deberíamos asumir.

Ya es tiempo que asumamos una posición más decidida frente a este grave problema, se está perdiendo el horizonte, no basta con dar a conocer los valores en la escuela , no basta con pedir a los padres y maestros ser testimonio de vida, educando en valores, necesitamos lograr que los medios de comunicación que tanto inciden en nuestras vidas sean reorientados, en este sentido, las autoridades de los estados juegan un papel decisivo, toda vez que está en ellos el determinar que programas son verdaderamente adecuados para la formación de los niños y adolescentes, no se puede asumir una posición pasiva, es el futuro de toda una humanidad que reclama mayor y mejor atención.

Posteado por Marco Alberca 11:33 p. m. 0 comentarios Vínculos a esta publicación  



MARÍA..., TU MIRADA SERENA Y LIMPIA ME ANIMA A SEGUIR LUCHANDO.


Todo aquel que se precia de llamarse católico, sabe que Santa María, juega un papel importantísimo dentro de la Iglesia. Es tal vez por este motivo, que nuestra Iglesia católica, muy atenta siempre al sentir de sus fieles, consideró necesario dedicarle un mes de atención especial a nuestra madre del cielo, ese mes ha sido mayo, pero no para que tan sólo en este mes se le recuerde, o se le tenga presente, es más bien, para poder dedicarle un poco más de atención resaltando su figura, que finalmente muy merecido se lo tiene.

Y es que María, es realmente una mujer singular, su humildad, sencillez, espíritu de servicio, entrega y sobre todo su fe en Dios, lo dicen todo.

Ha intervenido tanto en nuestras vidas, que se le conoce, a través de muchas advocaciones, Guadalupe, Virgen del Rosario, Lourdes, Fátima, Perpetuo Socorro, por mencionar tan sólo algunas, lo cierto es que de una u otra forma, todos reconocemos que María es nuestra Madre y como tal, vivimos de alguna forma pendientes de ella, pues sabemos que ella lo está de cada uno de nosotros.

Hay tanto que aprender en la Escuela de María, tanto que decir de ella, particularmente, quisiera tan sólo resaltar su FE, por una sencilla razón, considero que es su profunda Fe, la que le lleva a dejarse conducir totalmente por Dios.

Cada vez que releo o simplemente repienso aquella frase de María “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi, según tu palabra (Lc.1, 38), comprendo que su fe era muy grande.

María vive de su fe en Dios, de ese profundo amor que siente por El, su alegría es hacer su voluntad, de allí que una vez que el ángel le ha revelado el plan de Dios, ella tan sólo se deja conducir a través de su FIAT.

No se puede explicar de otra forma su Si, es un abandonarse por completo en las manos de Dios, es dejar que Dios le vaya guiando, y es que María sabe que lo que el ángel le está comunicando le cambiará la vida, sabe que pueden surgir problemas, malas interpretaciones, pero ella tan sólo se fía de Dios, sabe y está cierta de que Dios le llevará por buen camino.

Pienso que es la fe, sentida y vivida, siempre de cara a Dios la que da serenidad y transparencia a nuestras vidas, si nos dedicamos a contemplar el rostro de nuestra Madre del cielo, encontraremos casualmente que denota serenidad y limpieza, esto es lo que nos falta, serenidad para encarar la vida, limpieza de corazón para llenarnos del amor de Dios.

María es todo un modelo de vida que debe animarnos constantemente a vivir con ilusión nuestro amor a Dios.

Que no sólo en el mes de mayo le tengamos presente, que todos los meses del año, sepamos buscarle , para contemplar su rostro y volver a descubrir aquella mirada serena y limpia que día a día nos debe seguir animando a luchar, y a vivir cada vez más cerca de nuestro padre Dios.

Posteado por Marco Alberca 6:17 a. m. 1 comentarios Vínculos a esta publicación