Creer sin creer…
miércoles, enero 23, 2008
Leía hace unos días, algo que me ha hecho reflexionar: “el corazón de la persona humana está hecho para buscar y amar a Dios. Y el Señor facilita ese encuentro, pues Él busca también a cada persona, a través de gracias sin cuento, de cuidados llenos de delicadeza y de amor”, es claro que Dios se hace el encontradizo, para que efectivamente el hombre pueda finalmente descubrirle y amarle.
s ha dado muestra, de una y otra forma, que no hay mayor muestra de amor que aquella que nos lleva a dar la vida por los demás, sin embargo, nos afanamos en pensar en nosotros mismos, en buscarnos a nosotros mismos, Qué poco valoramos entonces el verdadero sentido del evangelio, con qué facilidad cambiamos el mensaje de salvación.
n del dialecto songhai, y como no encontraba las palabras exactas para expresar lo que entrañaba la palabra creo, resolvió acudir a un africano convertido al cristianismo. El negro, después de pensar unos momentos, insinuó: ¿No quiere eso decir oigo en mi corazón?”.
De eso se trata en definitiva, de aprender a oír en nuestro corazón aquella suave y dulce voz de Dios, que día a día nos sale al encuentro, dejarnos ganar por su amor, y terminar haciendo tan solo su voluntad. Esto es lo que nos hace falta para creer de verdad.
Posteado por Marco Alberca 6:57 PM
Etiquetas: Espiritualidad
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