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LA EDUCACIÒN Y LOS VALORES

Cada día me convenzo más de que la educación se encuentra muy vinculada al mundo de los valores, y es que resulta evidente manifestar que “la conexión entre educación y valores comienza en el hecho de que la educación implica una referencia esencial a los valores, en el doble sentido de que si se educa es precisamente porque se desea conseguir unos valores y, por lo mismo, la educación consiste en una formación de valores en el individuo: se trata de que éste llegue a tener adecuadas ideas y comportamientos sociales, ideológicos, estéticos, morales, etc., lo cual supone que acepte y cultive los correspondientes valores”. (QUINTANA CABANAS, 1998: 216). Sin embargo, cada día me convenzo más aún de que nos estamos alejando de aquellos auténticos valores que ciertamente deben de ayudar a crecer al hombre como persona.

Todo parece indicar que no acabamos de entender que no es cuestión tan solo de pensar en los valores, como simples spot publicitarios, que impactan y llaman la atención, pero que lamentablemente, en algunos casos quienes los usan como carta de presentación se están quedando tan solo en ese plano, el de la publicidad, de lo que se trata hoy en día es de incorporar los valores a nuestra vida, a partir de una adecuada orientación y educación de los mismos, se trata también de optar por aquellos valores que puedan ayudarnos a mejorar de manera personal, para luego buscar mejorar la sociedad que nos ha tocado vivir, con miras claro está a detener esta escalada de violencia en la que día a día nos vamos viendo cada vez más envueltos, violencia en el hogar, en la escuela, en la sociedad, violencia en nuestro ser interior, basta con echarle una mirada a la televisión y lo que percibiremos es la triste realidad humana reflejada en actos de corrupción , crímenes, secuestros, violencia familiar, en fin, es triste ponerse a pensar como la vida del hombre se va apartando cada vez más de su verdadero sentido.

Resulta vital para nuestras aspiraciones humanas, el que dirijamos nuestra mirada a los valores, a aquellos auténticos valores, que nos ayuden a retomar el sentido de nuestra vida, para lograrlo es necesario replantearnos la pregunta ¿qué entendemos por valores?, ¿Qué papel juegan en nuestra vida?

El prof. David Isaacs considera que: “un valor es algo que uno aprecia. Por eso existen valores materiales y valores inmateriales. De allí que la educación en valores supone poner delante del alumno algún valor para que lo pueda conocer. Podrá conocer los valores porque aparecen en la actuación de un personaje en una novela, en la conducta de personas importantes de la historia, en la actuación diaria de sus profesores y compañeros etc. Por tanto, en cuanto un alumno llegue a darse cuenta de algo que luego aprecia (Me gusta, esto es para mí) está dando valor a lo que aprecia”.

Los valores, a decir de Susana Frisancho, son “anteojos”, “filtros” desde los cuales se examina la realidad y desde los que se actúa. Pueden ser personales, sociales (convencionales) o tener aspiraciones de universalidad (valores morales), pero en esencia orientan nuestras conductas y el acercamiento a la realidad.

Nuestro problema, es que hemos asumido la práctica de los valores desde nuestra visión personal de mundo, esto como es lógico apunta a darle a los valores un sentido de conveniencias o preferencias, (realizo las cosas siempre y cuando me convengan o simplemente selecciono valores de acuerdo a mis gustos). El inconveniente es que tal vez aquel valor seleccionado valga para mí, pero no para los demás, por una sencilla razón, los demás lo reciben como algo impuesto y los valores no se pueden imponer, atraen por si mismos.

Los valores deben ayudarnos a mejorar como personas, deben propiciar un mejor y mayor entendimiento entre los seres humanos, para ello debemos optar por aquellos valores que tengan sentido universal, me refiero a valores morales que: ayuden a las personas a respetarse así mismas, siendo honestas y autenticas, valores que ayuden a respetar la vida de los demás, que propicien una adecuada convivencia, en fin que nos permitan encarar la vida de una manera más autónoma. Y es que efectivamente necesitamos actuar por nosotros mismos, necesitamos encarar la vida con criterios claros que nos permitan establecer juicios de valor, pero a partir de lo que yo como persona sea capaz de reconocer, no a partir de lo que los demás me impongan.

Tenemos un problema en la actualidad, vivimos la vida de manera heterónoma y de lo que se trata es vivir la vida, o mejor aún, darle a la vida, nuestra vida, un sentido cada vez más autónomo, es decir debemos aprender a tomar decisiones por nosotros mismos pero no de manera aislada, todo lo contrario, de lo que se trata es de formar personas que aprendan a tomar decisiones junto a otras personas que les puedan ir ayudando a descubrir el camino que deben seguir, no señalárselo, sino más bien acompañarles en el camino, de tal forma que sea la propia persona la que finalmente llegue a tomar sus propias decisiones de vida.

Finalmente recordar que los valores hay que ponerlos en práctica a partir de la convivencia diaria, el hogar y la escuela son los ambientes ideales donde podemos ejercitarlos, por lo tanto es tarea de los padres y educadores el preparar dichos ambientes de tal forma que los hijos y alumnos a la vez, sean capaces de descubrir por ellos mismos dichos valores, a partir claro está de lo que sus mayores les vayan mostrando a lo largo de suproceso de crecimiento.

Vale la pena el esfuerzo, sobre todo si lo que vamos a lograr es en este caso ayudar a formar cada día mejores personas.

Posteado por Marco Alberca 11:26 a. m.  

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