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Dios siempre es providente


Esta mañana veía una pelicula, en la que se trataba de mostrar, a partir de las peripecias de unos insectos, como Dios cuida a quienes da la vida.La verdad es que esto me hizo reflexionar al punto de llegar a comprender que realmente el amor de Dios es providencial, y es que en verdad no caminamos solos, Dios, como buen padre, siempre está pendiente de cada uno de nosotros sus hijos. Puedo decir con seguridad, que es así, cada día descubro que el amor de Dios es realmente providente, puedo sentir y experimentar su presencia en mi vida y en cada una de las cosas que me toca realizar a diario.

Pienso que el saber que Dios nos ama, debería llevarnos a confiar más en El, al punto de dejarnos seducir por su amor puro y limpio.Sin embargo, casi siempre son las inseguridades de la vida, las que se anteponen y no nos dejan finalmente acercarnos de verdad a quien debería ser siempre el primero.Que Dios nos ama es una verdad que no debemos darle vueltas, nos lo ha demostrado a lo largo de toda la historia de la humanidad, "Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna" (Jn.3, 16)Ahora bien, no cabe duda de que Dios ama de manera gratuita, prueba de ello es que por puro amor nos ha dado a su propio Hijo, para que tengamos vida, para que podamos volver a gozar de la vida de gracia que perdimos por el pecado, por eso "miren cuanto nos ama Dios el padre, que se nos puede llamar hijos de Dios, y lo somos. (1 Jn. 3, 1).

En este sentido, es claro que tenemos que aprender a conocer a Dios a partir de una verdadera, sincera y bien llevada vida interior, y es que no se entiende un cristiano que tiene tiempo para todo menos para ser agradecido con su Señor.Necesitamos de verdad desarrollar nuestra vida interior pero a partir de una vida de gracia que garantice nuestra amistad con el Padre, no podemos darnos el lujo de descuidar nuestro trato con él, por una sencilla razón, de hacerlo, estariamos poniendo en riesgo nuestra amistad con él.Para logralo tan solo debemos cuidar, la oración diaria, frecuentar los sacramentos, y la comunión dominical. Si Dios es el centro de nuestra vida, tenemos que aprender a confiar más en El, siendo cada día más y más dociles a su amor.

Posteado por Marco Alberca 1:53 a. m.  

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